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Fuente: aidspan.org

  1. NOTICIAS y ANÁLISIS
    13 de julio, 2016
    Gemma Oberth

En un reciente artículo de comentario publicado en el Observador del Fondo Mundial – GFO, el Coordinador Superior de Derechos Humanos del Fondo Mundial, Ralf Jürgens, señaló la necesidad de aumentar la inversión en los programas del Fondo para reducir las barreras de derechos humanos en el acceso a los servicios de VIH, tuberculosis y malaria. Jürgens mencionó que se invierte bastante menos del 1% del dinero del Fondo Mundial en dichos programas, a pesar de que el consenso internacional considera que la cifra debería ser mucho más alta. Este artículo nos permite ver más de cerca dónde y cómo invierte el Fondo Mundial en los programas de derechos humanos, y explica que el Fondo está siendo más transparente sobre las deficiencias de financiamiento y la manera en que estas pueden ser abordadas.

En general, el Fondo Mundial está invirtiendo 32,1 millones de dólares en programas de derechos humanos a nivel país, con 15 millones de dólares adicionales invertidos a nivel regional.

Las actividades de derechos humanos suelen encontrarse en el módulo de eliminación de barreras legales de la nota conceptual. Estas incluyen enfoques tales como la reducción del estigma y la discriminación; la formación o sensibilización de trabajadores de la salud o agentes del orden público; la prestación de servicios legales y de comprensión de la ley, y la realización de actividades de fomento de políticas y defensa jurídica. La Tabla 1 presenta un desglose de las actividades en los que el Fondo Mundial está invirtiendo actualmente.

 

Tabla 1: Inversiones actuales del Fondo Mundial para Derechos Humanos, por área de programa

Programa de Derechos Humanos Inversión actual del Fondo Mundial (dólares americanos)
Evaluación y reforma del contexto legal 4,0 m
Servicios legales y comprensión de la ley 4,9 m
Capacitación en derechos humanos 4,9 m
Control comunitario de los derechos humanos 2,9 m
Fomento de políticas 4,2 m
Otras intervenciones de derechos humanos (incluyendo reducción de estigma y discriminación, y de violencia de género) 11,2 m

Los ejemplos específicos incluyen actividades de subvención de VIH en Sudán del Sur, donde el Fondo Mundial está apoyando el acceso a programas jurídicos, que incluyen servicios legales.

En Tayikistán, el Fondo Mundial está invirtiendo en la defensa de los derechos a la salud y la protección social como parte de la subvención del país para la tuberculosis.

Proporcionalmente, el Fondo Mundial invierte mucho más en la programación de derechos humanos en algunas regiones que en otras (ver Tabla 2). En Latinoamérica y el Caribe, el financiamiento para derechos humanos constituye aproximadamente el 2,3% de todo el financiamiento indicativo solicitado. En Europa del Este y Asia Central, es de aproximadamente 1%. Por el contrario, en África subsahariana, el financiamiento para los derechos humanos es apenas el 0,26% del total de las inversiones del Fondo Mundial, mientras que en Oriente Medio y el Norte de África, la proporción es de alrededor del 0,33%. La iniciativa Vía Rápida de ONUSIDA hace un llamado para que las inversiones en los programas de reducción de barreras relacionadas con los derechos humanos para el acceso a servicios y otros facilitadores sociales alcancen el 8% del financiamiento total del programa para el VIH en 2020. No existen (todavía) análisis similares sobre las necesidades de recursos para la tuberculosis y la malaria.

Tabla 2: Inversiones actuales del Fondo Mundial para Derechos Humanos, por región

Región Todo el financiamiento indicativo solicitado

(dólares americanos)

Inversiones en derechos humanos

(dólares americanos)

Inversiones en derechos humanos como proporción del total
Latinoamérica y el Caribe 277 m 6,3 m 2,27%
Europa del Este y Asia Central 414 m 4,3 m 1,04%
Asia-Pacífico 1.700 m 5,1 m 0,30%
Oriente Medio y África del Norte 550 m 1,8 m

 

0,33%
África subsahariana 5.500 m 14,2 m 0,26%

 

Una de las razones para el escaso financiamiento de programas de derechos humanos es que suelen implementarse en escalas muy pequeñas y, como resultado, no se supervisan ni se evalúan por separado. Otra razón es que los programas de derechos humanos para la tuberculosis y la malaria no han sido adecuadamente definidos ni tienen suficiente indicación de costos, como en el caso del VIH. Sin embargo, la razón principal por la cual los programas de derechos humanos reciben menos dinero del Fondo Mundial de lo que deberían (según la modelación de la iniciativa Vía Rápida de ONUSIDA) es más sencilla: los países simplemente no están solicitando fondos para estas intervenciones.

Según Tinashe Mundawarara, quien participa con Zimbabwe Lawyers for Human Rights (Abogados de Zimbabue para Derechos Humanos), la necesidad de cultivar respuestas basadas en derechos humanos es menos apreciada en África meridional y, por lo tanto, hay menos inclinación a incluirlas en las propuestas. “La composición de los equipos de redacción de las notas conceptuales no incluyen expertos en derechos humanos, y los mecanismos de diálogo país no han hecho uso de consultores de derechos humanos”, explica Mundawarara. “Como resultado, hay una concentración de experiencia médica y de otro tipo en los comités de redacción”. Además, muchos MCP en África subsahariana tienen que elegir entre prioridades contradictorias, incluidas la atención médica y el tratamiento, lo cual puede ayudar a explicar la razón por la que la programación de los derechos humanos suele quedar relegada.

De las 119 notas conceptuales presentadas al Fondo Mundial en las Ventanas 1 a 5, un 72% identifica barreras a los derechos humanos para el acceso, pero sólo 10% de ellas realmente solicitó financiamiento para el módulo de eliminación de barreras legales correspondiente (ver Artículo GFO). La nueva información del Fondo Mundial revela que hay una pronunciada «cascada de financiamiento de derechos humanos» (Figura 1). 

Figura 1: Cascada de financiamiento de derechos humanos del Fondo Mundial – De la narrativa a la inversión

La Figura 1 muestra claramente que la cascada es más pronunciada para las aplicaciones de tuberculosis y malaria que para las solicitudes de VIH o TB/VIH integradas. Por ejemplo, aunque 35 países presentaron notas conceptuales para tuberculosis con análisis sobre derechos humanos, sólo seis de ellos tienen programas de derechos humanos con un presupuesto trazable en sus subvenciones aprobadas. Para malaria, si bien 30 notas conceptuales incluían análisis de las barreras a los derechos humanos, ni una sola de estas subvenciones tiene una línea presupuestaria para hacerles frente.

No queda claro cómo es que la iniciativa de dar prioridad a 15-20 países para esfuerzos intensos en derechos humanos del Fondo Mundial reducirá los desequilibrios en el financiamiento de los derechos humanos entre las tres enfermedades. Los programas que sean apoyados como parte de la iniciativa estarán diseñados en torno a las siete intervenciones clave para reducir el estigma y la discriminación, y aumentar el acceso a la justicia identificada por ONUSIDA, sugiriendo que en gran medida estarán centradas en VIH. Según el Fondo, se realizarán más trabajos en la segunda mitad de 2016 para definir de qué manera se pueden elevar los derechos humanos para TB como parte de la iniciativa, y habrá una segunda fase en 2017 para hacer lo mismo para la malaria.

Con respecto a cómo se seleccionarán los países para los intensos esfuerzos de derechos humanos, el Fondo Mundial está utilizando diversos criterios, como puede verse a continuación:

  • representación de las distintas regiones del Fondo Mundial;
  • al menos cinco son países de alto impacto;
  • al menos dos países tienen entornos operativos difíciles;
  • al menos un país está a 5-10 años de la transición;
  • al menos cinco países tienen epidemias concentradas en poblaciones vulnerables o clave;
  • al menos tres países son también parte de la iniciativa Acciones Estratégicas para la Igualdad de Género (SAGE) del Fondo Mundial o son países prioritarios para la inversión en PEPFAR’s DREAMS.

(SAGE es la manera cómo el Fondo Mundial está haciendo operativo su compromiso con la igualdad de género en su nueva estrategia, asegurando que el objetivo estratégico de promover y proteger los derechos humanos y la igualdad de género se traduzcan en inversiones estratégicas y de alto impacto, y en programas de calidad para mujeres y niñas.)

El Fondo tiene la intención de hacer seguimiento de estos intensos esfuerzos para los derechos humanos utilizando un nuevo indicador clave de desempeño (ICD). Este indicador monitoreará el avance hacia el establecimiento de programas que reduzcan las barreras de derechos humanos a los servicios, centrándose en los 15-20 países prioritarios. Anticipándose a la transición, el ICD supervisará específicamente a la ampliación de los programas que reducen las barreras de derechos humanos para las poblaciones clave y vulnerable en países de ingresos medios, sobre todo la medida en que los gobiernos están apoyando y haciéndose cargo de estos programas.

Además del Nuevo ICD, los defensores de los derechos humanos a nivel país aconsejan centrarse en fortalecer los conocimientos especializados y la participación a nivel local. “Es necesario fomentar la capacidad de los participantes de los MCP [mecanismos de coordinación de país] en derechos humanos de manera que sean capaces de ver a través de la lente de derechos humanos y desarrollar intervenciones en base a derechos”, comentó Mundawarara. “Sólo entonces se incluirán estos temas en futuras notas conceptuales”.

La información contenida en este artículo proviene de una presentación realizada por el Fondo Mundial en una llamada a los asociados organizada por el Departamento de Comunidad, Derechos y Género de la Secretaría del Fondo Mundial el 7 de julio de 2016. Se puede acceder a una copia de esta presentación solicitándola a la autora: (gemma.oberth@gmail.com).