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Autor:  Larson Moth

En el Día Internacional Contra la Corrupción, celebrado el 09 de diciembre de 2015, la Oficina del Inspector General (OIG) del Fondo Mundial lanzó su campaña para fomentar la sensibilización sobre el fraude y el abuso de los dineros de la organización.

Hacia finales de 2015, la OIG había recibido cientos de acusaciones sobre fraude y abuso. Esto representa un incremento de 30 por ciento en comparación con 2014 y, en promedio, más de un tercio de las acusaciones pasaron a ser investigadas, dando por resultado recomendaciones para recuperar fondos mal empleados y medidas para fortalecer el impacto del Fondo.

Según el documento Whistleblowing Philosophy (Filosofía de la denuncia) elaborado por el Fondo Mundial, la OIG fue asignada la tarea de proporcionar los mecanismos adecuados para que las personas puedan denunciar cualquier irregularidad relacionada con las actividades del Fondo. La campaña ‘I Speak Out Now!’ (¡Yo hablo ahora!) es uno de aquellos mecanismos utilizados por la organización para combatir el fraude y la corrupción.

El Fondo afirma que el objetivo de la campaña es mejorar la calidad y la prontitud de las acusaciones que recibe para poder intervenir oportunamente. Los públicos específicos incluyen al personal del Fondo Mundial y los implementadores de las subvenciones. Está dirigido a la Secretaría y los tres países piloto, Malaui, Costa de Marfil y Ucrania, los cuales fueron seleccionados en base a información cuantitativa y cualitativa. La primera fase de la campaña consiste en una plataforma de e-learning disponible en www.ispeakoutnow.org en inglés, francés, ruso, y español. La plataforma tiene como objetivo empoderar al personal y a los implementadores de las subvenciones, brindándoles las herramientas que les permita reconocer los signos precoces de fraude y corrupción que se presenten en los programas financiados por el Fondo.

Éxito de la campaña en Malaui

Se eligió Malaui como país piloto porque la OIG había recibido muchas denuncias sobre fondos mal empleados en ese país, pero debido a la baja calidad era difícil saber cómo intervenir. Tras mantener conversaciones con el Equipo de País de la Secretaría, quedó claro que el objetivo de la campaña debía abordar el asunto ampliamente difundido del robo de terapias combinadas basadas en la artemisinina (ACTs) de instalaciones sanitarias públicas que podrían comprometer los objetivos de las subvenciones del Fondo.

La OIG lanzó su campaña en colaboración con el Ministerio de Salud, la Oficina Anticorrupción y USAID en abril de 2016 para animar a los malauíes a hablar sobre el robo de medicamentos, decidió implementar materiales específicamente diseñados en Chichewa y, hacia julio de 2016, en apenas tres meses de su implementación, la línea directa había recibido 40 denuncias relacionadas al robo y/o a la venta ilegal de medicamentos contra la malaria (por favor, ver otro artículo en esta edición sobre el robo de medicamentos en Malaui aquí).

Como resultado, un grupo de trabajo contra el robo de medicamentos antimaláricos, conformado por la OIG, el Servicio de Policía de Malaui y el Oficina Anticorrupción, pudo actuar en base a investigaciones efectuadas a partir de denuncias que permitieron identificar 25 locaciones donde supuestamente se vendía medicamentos antimaláricos robados. Posteriormente, el grupo de trabajo encontró evidencias que dieron por resultado una serie de arrestos, multas y procesos de alto perfil. El país ha demostrado tener un mayor compromiso a través del “Plan de Acción sobre la Disponibilidad y Seguridad de los Medicamentos” del Ministerio de Salud, y con el financiamiento y apoyo renovados para la Unidad de Investigación del Robo de Medicamentos (Drug Theft Investigation Unit) (que incluye $206,000 de subvenciones del Fondo Mundial y el apoyo de USAID y DfID).

Sensibilización sobre el robo de medicamentos en Costa de Marfil

Lanzada en abril de 2016, la campaña de la OIG en Costa de Marfil fue dirigida al robo del medicamento RHZE, un potente antibiótico esencial utilizado para el tratamiento de la tuberculosis y financiado por el Fondo Mundial.

Se estaba desviando el RHZE de la cadena de suministro para ser vendido en el mercado callejero como un curalotodo para una plétora de enfermedades. La práctica no solo representaba una pérdida financiera para los programas financiados por el Fondo Mundial, sino que también plantea un gran riesgo a la salud pública, ya que podría reforzar formas multiresistentes de tuberculosis. La campaña se construye sobre el trabajo realizado por la Fundación Chirac, la fundación caritativa del ex presidente francés, utilizando su slogan « Le médicament de la rue tue! » (¡El medicamento de la calle mata!). Paralelamente a la campaña, la OIG también investigó el desvío de medicamentos para la malaria financiados por el Fondo Mundial.

Lucha contra el pago de sobornos en Ucrania

En Ucrania, la campaña abordó el problema de las personas que se inyectan drogas y se ven obligadas a pagar sobornos para obtener el tratamiento de sustitución de opioides (OST) gratuito financiado por el Fondo Mundial. En asociación con la línea directa de OST, la campaña se centró en muchos de estos centros pero, aunque gracias a la campaña aumentaron las denuncias recibidas por la línea directa, una investigación paralela de la OIG no pudo encontrar evidencia que indicara si, de hecho, las personas que se inyectan drogas tenían que pagar sobornos o no, lo cual sugiere que el problema puede ser más de tipo anecdótico que generalizado.

Los pasos siguientes

En un correo electrónico del Fondo, Aidspan fue informado de que para la fase II de la campaña, la OIG se centrará en la Secretaría de una manera más eficaz y en un público más amplio de ejecutores, en lugar de países o comunidades determinados, y dice que pronto se verán más resultados de la campaña y su esperado éxito.

Los resultados de esta investigación están disponibles aquí: http://www.theglobalfund.org/en/oig/reports/.