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Autora: Kataisee Richardson

Se necesita una mejor planificación de la transición

La región de América Latina y el Caribe (LAC) sigue siendo altamente dependiente del financiamiento externo para programas de VIH dirigidos a poblaciones clave, por lo que existe la necesidad de planes más concretos y detallados para una transición que los aleje de aquella dependencia. Esos fueron dos temas clave relacionados con el Fondo Mundial que se abordaron en el reciente informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y ONUSIDA titulado HIV Prevention in the Spotlight: An Analysis from the Perspective of the Health Sector in Latin America and the Caribbean (La prevención del VIH bajo la lupa: análisis desde la perspectiva del sector salud en América Latina y el Caribe).

El informe advierte que la región no está en condiciones de alcanzar sus objetivos relacionados con la reducción de la cantidad de nuevas infecciones. El objetivo de la Acción Acelerada de ONUSIDA es lograr una reducción del 75 % entre 2010 y 2020. En lugar de ello, el número de nuevas infecciones se ha mantenido estable, con 120 000 casos nuevos cada año en el periodo comprendido desde 2010 hasta 2016, siendo que la gran mayoría de las nuevas infecciones (64 %) se dan en poblaciones clave, tales como hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres, personas trans, personas que usan drogas y trabajadoras sexuales, sus clientes y sus parejas.

El informe hace hincapié en los logros y retos de los países en materia de prevención del VIH, y les pide encarecidamente redoblar esfuerzos en ese sentido.

El informe se basa sobre todo en el contenido de los informes elaborados por cada país para el Monitoreo Global del Sida 2017, que es una base de datos de ONUSIDA. Además, utiliza información proporcionada por la sociedad civil.

Dependientes del financiamiento externo

Los países de la región han cumplido con el requisito del Fondo Mundial que establece que las solicitudes de subvenciones de los países con epidemias concentradas deberían enfocarse en poblaciones clave. El Fondo Mundial otorga subvenciones para la respuesta al VIH en 18 países de LAC, de los cuales todos, excepto uno, se centran en poblaciones clave. Por otro lado, el Fondo Mundial también otorga dinero para una subvención regional enfocada en la prevención del VIH en poblaciones clave del Caribe oriental. Ahora bien, a pesar de que estas subvenciones han dado como resultado que las poblaciones clave tengan más acceso a servicios de prevención, esto no ha estado acompañado de incrementos del financiamiento interno para estas iniciativas.

Por ejemplo, una de las iniciativas clave del Fondo Mundial ha sido invertir en la compra de paquetes de prevención. Los paquetes contienen preservativos masculinos y, en un 80 % de las subvenciones, también incluyen lubricantes. Actualmente, casi todos los países de LAC entregan preservativos de manera gratuita a jóvenes, hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres, trabajadoras sexuales y mujeres trans, y en la mayoría de países también se entregan lubricantes. No obstante, sólo un tercio de los países indican que compran preservativos con recursos internos y todos los demás usan fondos provenientes del Fondo Mundial y del PEPFAR. Además, sorprendentemente, en muchos países no se compran lubricantes con recursos internos, sino sólo con recursos provenientes del Fondo Mundial. Lo que es peor, incluso con la ayuda externa recibida, fuentes de la sociedad civil señalan que la cantidad de preservativos y lubricantes no es suficiente para cubrir las necesidades de las poblaciones clave. Esto significa que, en términos económicos, los esfuerzos de prevención del VIH en poblaciones clave dependen específicamente de donantes externos y que son particularmente vulnerables al retiro del financiamiento proveniente de donantes externos en caso de que los gobiernos no se hagan cargo de cubrir esa brecha.

Tomando como base datos de 33 países que ONUSIDA estudió (incluidos seis países que no reciben ninguna subvención del Fondo Mundial), sólo el 12 % del gasto total en VIH proviene de fuentes externas. No obstante, si se analizan acciones de prevención del VIH en poblaciones clave, todos los países, excepto seis de ellos, dependen en cierta medida del financiamiento externo, aunque en grados muy distintos. Así, por ejemplo, en las Bahamas, el 95 % de las acciones de prevención en poblaciones clave están financiadas por el gobierno, pero esto contrasta enormemente con lo que sucede en Haití, donde el gobierno sólo financia el 5 % de las acciones de prevención en poblaciones clave. En los países que indican contar con programas de prevención dirigidos a poblaciones clave, sólo un pequeño porcentaje del presupuesto total para acciones de prevención (7 %) está asignado a iniciativas dirigidas a poblaciones clave, a pesar de que justamente son la clave para eliminar la epidemia.

Necesidad de planes de transición detallados

El informe señaló que el 75 % de los países de la región necesitan planes de transición para las acciones de prevención del VIH. Según el informe, para poder tener la esperanza de lograr reducir el número de nuevas infecciones, la proporción del financiamiento para acciones de prevención en poblaciones clave en la región debe incrementarse y pasar del 7 % a por lo menos el 25 % para el 2020, en consonancia con los objetivos de prevención regionales acordados en el Segundo Foro Latinoamericano y del Caribe sobre el continuo de la atención del VIH, que tuvo lugar en 2015.

Además, según el informe, la sociedad civil debe participar de manera activa y recibir el apoyo necesario por ser socios de confianza con una posición única para que las acciones de prevención puedan llegar a las poblaciones clave. Ahora bien, el apoyo que las organizaciones de la sociedad civil reciben del gobierno (financiero o de otra naturaleza) muchas veces es inadecuado. Por este motivo, el informe recomendó que deberían existir mecanismos claros para canalizar los fondos del erario público hacia la sociedad civil y que, en aquellos lugares donde ya existen esos mecanismos, estos deberían fortalecerse con la implementación de sistemas justos y transparentes para elegir y contratar a proveedores de servicios, todo esto con el objetivo de estar cada vez más cerca de alcanzar el objetivo de la Acción Acelerada de ONUSIDA de garantizar que el 30 % de los servicios sean proporcionados por las propias comunidades.

A manera de crítica, el informe señaló que es importante que los países estén muy conscientes de la magnitud del gasto requerido para satisfacer las necesidades no cubiertas de las poblaciones clave. Según el informe, no existen cálculos confiables por país respecto a cuánto costaría financiar todas las necesidades de prevención –incluidos los servicios que la sociedad civil brinda a las poblaciones clave–, pues a algunos países hasta les es difícil calcular cuánto dinero gastan en sus iniciativas dirigidas a poblaciones clave. El informe indicó que el elemento esencial para resolver esto es mejorar la calidad de la información sobre el financiamiento de las acciones de prevención del VIH, por ejemplo, con la institucionalización del desarrollo de cuentas nacionales de salud (CNS) y de mediciones del gasto nacional relativo al sida (MEGAS) que sean sistemáticas para monitorear mejor el progreso y también las brechas.

Con varios países que señalan tener bajos niveles de gasto en acciones de prevención en poblaciones clave, un alto grado de dependencia de los donantes externos y una incidencia del VIH que parece rehusarse a disminuir, parece razonable concluir que la región LAC no alcanzará las cifras necesarias para cumplir con los objetivos de prevención de ONUSIDA. Dado el papel fundamental del Fondo Mundial en las inversiones en servicios de prevención dirigidos a poblaciones clave y dada la incertidumbre respecto a que esas inversiones continúen, el informe proporciona argumentos para acciones de incidencia sostenidas para lograr que los gobiernos se hagan responsables de invertir en poblaciones clave.

Descarga el documento de OPS aquí