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Fuente: gnpplus.net

La Red Mundial de Personas Viviendo con VIH (GNP+) felicita a los estados miembros de las Naciones Unidas por el compromiso que hicieron ayer al adoptar la Declaración Política sobre la Cobertura Universal de Salud (CUS) en Nueva York durante la Reunión de Alto Nivel, pero exige que se establezca un mecanismo de rendición de cuentas para que todos los actores asuman la responsabilidad de lograr la CUS.

GNP+ considera que un sólido mecanismo de rendición de cuentas es la pieza faltante en la Declaración Política actual. Sin un mecanismo de rendición de cuentas, el progreso real hacia la salud para todos seguirá siendo limitado e indescriptible. Instamos a los estados miembros y a las agencias de las Naciones Unidas a expandir el uso del sistema de informes anuales de la Organización Mundial de la Salud para registrar el progreso más allá de los dos indicadores de ODS que actualmente se consideran para la CUS. Compromisos sin metas claras a nivel mundial, regional y nacional tendrán un progreso mínimo y demasiadas celebraciones de autofelicitación.

“Los compromisos mundiales incluidos en la Declaración Política solo tendrán sentido si se traducen en políticas, acciones y financiamiento a nivel país. Mecanismos de rendición de cuentas claros y coherentes que incluyan a las comunidades y a la sociedad civil son necesarios para que la Declaración Política sobre la CUS deje de ser mera retórica y pase a convertirse en una realidad”, indicó Rico Gustav, Director Ejecutivo de GNP+. “La Declaración Política debería ir acompañada de un marco de rendición de cuentas que establezca metas mediante las cuales todas las partes interesadas, incluidas las comunidades clave y las afectadas, puedan responsabilizar a los países. Estas metas deberían incluir indicadores específicos para evaluar el grado en que la CUS le está dando prioridad a los más olvidados y está cubriendo las necesidades de los más pobres y los más marginados”.

La verdadera cobertura universal de salud, que no deja a nadie atrás, debe iniciar priorizando las necesidades de los miembros más pobres y marginados de la sociedad. Si bien reconocemos que siempre habrá controversia sobre cómo definir qué grupos son los más marginados, insistimos en que este debate no solo resalta a aquellos que sufren por barreras geográficas o económicas, sino también a las poblaciones clave que son muy estigmatizadas y marginadas. A menudo, estas poblaciones clave son criminalizadas, incluso cuando ello significa que los estados miembros están violando sus derechos humanos y poniendo en peligro su acceso a los servicios y programas de salud que necesitan para protegerse y mejorar su salud. Seguir criminalizando los contagios de VIH, a los hombres que tienen sexo con hombres, a los trabajadores sexuales, a los usuarios de drogas y a las comunidades transgénero significa que estas comunidades seguirán estando en segundo plano, como las décadas pasadas lo demuestran.

La cobertura universal de salud necesita sistemas de salud de gran alcance y bien gestionados, que van más allá de aquellos dirigidos por el gobierno y basados en establecimientos de salud para pasar a incorporar sistemas liderados por las comunidades para brindar, gestionar y supervisar la educación, prevención, financiamiento y servicios de tratamiento en salud. Las respuestas de las comunidades complementan a otros sectores, pues aportan un valor agregado especial, sobre todo en cuanto a su alcance y aceptación entre los más marginados y vulnerables, quienes tienen necesidades específicas que no son cubiertas por otros. Las respuestas de la comunidad también son dinámicas, pues pueden responder desafíos y necesidades reales de manera inmediata y pueden aprovechar mejor los recursos disponibles. Para ser efectivas, las estrategias de CUS deben estar basadas en sistemas de salud multisectoriales y diversos, que integren y tomen las respuestas de la comunidad como un componente esencial y no un “componente opcional”.