Also available in: English

Autor: Adèle Sulcas

Fuente: aidspan.org

Un nuevo informe de la Red de Activistas del Fondo Mundial (GFAN, por sus siglas en inglés) propone un enfoque formulado en términos amplios para abogar por las prioridades financieras para todos los problemas de salud relacionados a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que toma como punto de partida la interdependencia entre la salud y los ODS.

El núcleo de la nota conceptual es un “marco unificado para la incidencia por el financiamiento sostenible para la salud” (SHFa, por sus siglas en inglés), que abarca la incidencia en las “múltiples prioridades de salud y múltiples contextos de financiamiento para la salud”.

El “marco unificado”

El propósito del marco unificado es abordar logros específicos del Objetivo de Desarrollo Sostenible N° 3 (el ODS de salud: “Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades”), como ponerle fin a las epidemias del VIH, la TB y la malaria, mientras se incluyen y se coordinan los diversos logros del ODS N° 3 y las prioridades de salud, como la cobertura universal de salud, la accesibilidad y la asequibilidad de los medicamentos esenciales, el acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva, el acceso a la reducción de daños, la movilización de recursos internos, así como otras cuestiones fundamentales que tienen efectos sobre estos ámbitos, como la pobreza, la equidad de género, la justicia y los derechos humanos.

El informe, que reconoce la interdependencia entre los logros del ODS N° 3, señala que, junto a los gobiernos, diversos entes y organizaciones se encuentran trabajando juntos para alcanzar múltiples objetivos, a menudo mediante estrategias complementarias y prioridades superpuestas. El marco está diseñado para ayudar a que los activistas por la salud mundial armonicen sus esfuerzos, entiendan los vínculos y sinergias entre sus labores y “eviten quedar atrapados en espacios de trabajo fragmentados”.

El informe explica además los contextos de financiamiento en salud, empezando con un resumen de la cantidad necesaria para lograr los ODS en países con ingresos bajos y medios (un estimado de US$ 371 mil millones por año), un resumen de la participación del financiamiento interno en inversiones actuales en salud (la mayor parte de ellas), el énfasis en la necesidad de movilizar “mayor y mejor financiamiento interno para la salud”, y la incidencia por la cobertura universal de salud (CUS).

Algunas tablas bastante útiles muestran información sobre los países con alta carga de enfermedades prevenibles y lo que necesitan para mejorar sus servicios de salud (Tabla 2), los indicadores de financiamiento en economía y salud que moldean los objetivos de la incidencia (Tabla 3), y los diversos tipos de entornos políticos que moldean la incidencia, agrupando a los países según cada uno de los cuatros tipos (Tabla 4).

Apoyo a la incidencia propiamente dicha

Una sección sobre las prioridades para invertir en el SHFa observa que la incidencia para un financiamiento sostenible para la salud necesita mayor respaldo y financiamiento con carácter de urgencia. La nota conceptual propone tres prioridades para la inversión en incidencia: invertir en las personas (analistas y estrategas de políticas de financiamiento para la salud, defensores del financiamiento para la salud, activistas y organizadores, proveedores y consumidores de servicios de salud) e invertir en estructuras y recursos de incidencia, así como en respaldo internacional para la incidencia. La nota conceptual destaca que el potencial impacto de una incidencia efectiva para el SHFa (como evitar 97 millones de muertes prematuras) supera por mucho el costo financiero de los recursos que se necesitan para lograrlo.

La GFAN declaró para el OFM que el fundamento subyacente de dicho informe fue la falta de financiamiento, sobre todo para la incidencia en los países respaldados por el Fondo Mundial. Si bien el propósito principal del documento es ubicar la incidencia por el sida, la TB y la malaria dentro del marco más amplio de la incidencia por la salud, el segundo objetivo de esta publicación es pronunciarse a favor de la inversión en la incidencia propiamente dicha, especialmente en contextos donde se implementan fondos. Según la GFAN, es necesario reconocer que la incidencia para garantizar un financiamiento adecuado para el sida, la TB y la malaria (centrado en programas y servicios que tienen mayor impacto) está “deplorablemente infrafinanciada”. Como comunidad mundial, comentó la GFAN, “nos arriesgamos a retroceder en los avances si los esfuerzos realizados para apoyar la incidencia comunitaria y de la sociedad civil no van de la mano”.

Punto de partida de la nota conceptual

A medida que el Fondo Mundial ha seguido ampliando el alcance de los asuntos y temas que le atañen, la GFAN también ha venido ampliando su propio enfoque respecto a la incidencia relacionada al Fondo Mundial. Si bien el trabajo de la GFAN sigue centrándose en la incidencia para el financiamiento total del Fondo Mundial —el caso más próximo es la Sexta Conferencia de Reposición, que busca obtener “al menos US$ 14 mil millones” para financiar el próximo ciclo de subvenciones del Fondo Mundial, aunque la GFAN considera que se necesitan US$ 18 mil millones—, la GFAN indica que quedan sin respuesta preguntas de mayor alcance en torno a cómo el Fondo Mundial reunirá los recursos requeridos para su propio trabajo (y los resultados esperados) dentro del contexto del movimiento creciente para alcanzar la cobertura universal de salud (CUS), que tiene su propio y más grande conjunto de resultados respecto al fortalecimiento de los sistemas de salud y la inclusión de servicios, los mismos que, a su vez, están vinculados a los ODS.

A principios de 2018, la GFAN encargó realizar un documento inicial que resumía la literatura existente sobre los diferentes tipos de incidencia, así como sobre casos de éxito y desafíos relacionados. Para esta nota conceptual, diseñada para ser complementaria, la GFAN y el Mecanismo de Participación de la Sociedad Civil para lograr la cobertura universal de salud para el año 2030 hicieron un llamado para realizar aportes. El objetivo era garantizar que se consulte con otros grupos y no solo con los miembros y socios de la GFAN, y las comunidades del sida, la TB y la malaria. Posteriormente, la GFAN, junto con el autor principal, Sam Avrett, siguieron desarrollando el documento con mayor detalle.

Uso previsto y próximos pasos

Si bien la GFAN reconoce que este (o cualquier) informe no solucionará por sí solo los complejos problemas en torno a las maneras aisladas de trabajar, también indica que está usando el informe como una oportunidad para llegar a otras personas aparte de sus miembros tradicionales y, sobre todo, para involucrar a los actores por la CUS.

Mediante ello, la GFAN espera estimular el diálogo entre los defensores sobre los enfoques de incidencia descritos en la nota conceptual, así como promover una mayor movilización de recursos con el fin de desarrollar “un trabajo integrado entre las múltiples áreas de la incidencia por la salud”, entre ellas el VIH, la TB, la malaria, la salud sexual y reproductiva, la reducción de daños y la cobertura universal de salud. Además, busca generar un trabajo integrado entre las diversas áreas de la incidencia por el financiamiento y forjar nuevas iniciativas de alianzas, capacitaciones, asistencia técnica y financiamiento.

Más información: