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Fuente: https://www.unaids.org

La financiación procedente de los Gobiernos donantes fue prácticamente la misma que hace una década, a pesar de que el número de personas que viven con el VIH aumentó un 24 % en ese periodo

GINEBRA/SAN FRANCISCO 6 de julio de 2020-De acuerdo con un nuevo informe de la KFF (Fundación de la familia Kaiser) y el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida (ONUSIDA), el desembolso de los Gobiernos donantes para combatir el VIH en los países de bajos y medianos ingresos sumó un total de 7800 millones de dólares estadounidenses en el año 2019, cifra que supone una reducción respecto a los 8000 millones de dólares estadounidenses del año 2018 y que sitúa las aportaciones casi al mismo nivel que hace una década.

La mitad de los 14 Gobiernos donantes analizados en el estudio redujo su aportación a la lucha mundial contra el VIH de 2018 a 2019. Tan solo seis aumentaron su inversión y uno la mantuvo estable. La financiación de los países donantes apoya el tratamiento y la atención al VIH, su prevención y otros servicios relacionados en los países de ingresos bajos y medianos. 

El descenso en la financiación se debió sobre todo a la reducción de la financiación bilateral por parte de los Estados Unidos, como consecuencia de la financiación fija del Congreso durante varios años, los recortes en los canales de financiación para los programas, y los plazos de los pagos.  El descenso se debe también, aunque en menor medida, a la reducción de la financiación procedente de otros donantes. Si bien los donantes aumentaron en más de 100 millones de dólares estadounidenses sus contribuciones bilaterales al Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria; ONUSIDA y UNITAID, las ganancias no resultaron suficientes para compensar las mermas en la financiación bilateral. Desde el año 2010, la financiación procedente de Gobiernos donantes distintos a los Estados Unidos se ha reducido en más de mil millones de dólares estadounidenses debido, en gran parte, al enorme descenso del apoyo bilateral al VIH.

Aun cuando sus aportaciones son menores, los Estados Unidos siguen siendo el país del mundo que más fondos destina al VIH. Solo en el año 2019 aportó 5700 millones de dólares estadounidenses, y se sitúa el primero en términos de financiación de acuerdo con la magnitud de su economía. El siguiente gran país donante es el Reino Unido (646 millones de dólares estadounidenses), seguido por Francia (287 millones de dólares estadounidenses), Países Bajos (213 millones de dólares estadounidenses) y Alemania (180 millones de dólares estadounidenses).

Estos datos alimentan un informe mundial de ONUSIDA aún mayor, el cual analiza todas las fuentes de financiación para el alivio del VIH, entre las que se incluyen Gobiernos locales, las organizaciones no gubernamentales y el sector privado, y las compara con los recursos que se necesitan para conseguir los objetivos relacionados con las pruebas de detección y el tratamiento. ONUSIDA calcula que, para finales de 2020, se necesitan recursos valorados en 26 200 millones de dólares estadounidenses, en comparación con los 19 800 millones actualmente disponibles, lo que deja entrever una brecha de varios miles de millones dólares estadounidenses. Esta brecha ha ido creciendo en los últimos años porque el número de personas que viven con el VIH en los países de bajos y medianos ingresos ha aumentado en un 25 % a lo largo de la década pasada, y el número de nuevas infecciones por el VIH se sigue manteniendo elevado.

«Cada dólar no invertido hoy contribuye a más muertes relacionadas con el sida y a nuevas infecciones por el VIH», insiste Winnie Byanyima, Directora Ejecutiva de ONUSIDA. «En un mundo que se caracteriza por las desigualdades masivas, tenemos que aumentar las inversiones para hacer realidad el derecho a la salud. Se trata de una responsabilidad compartida, hemos de solicitar más financiación a los donantes y debemos conseguir más recursos nacionales. También hemos de lograr dejar el margen fiscal necesario mediante la cancelación de la deuda». «Los Gobiernos donantes no hacen sino abandonar la financiación de los programas para el VIH en los países de bajos y medianos ingresos, mientras el número de personas que viven con el VIH no para de crecer», afirma Jen Kates, vicepresidente ejecutivo superior de KFF. «Es muy posible que esta situación se torne aún más precaria en 2020 y en adelante, puesto que los efectos de la COVID-19 golpean los presupuestos de los Gobiernos donantes y afectan e impactan cada vez más en los ámbitos relacionados con la salud y la economía de todo el mundo».

El nuevo informe, elaborado conjuntamente por ONUSIDA y la Fundación de la familia Kaiser, ofrece los datos más recientes de que se dispone sobre financiación de los donantes a partir de la información facilitada por los Gobiernos. Se incluyen la ayuda bilateral a los países de bajos y medianos ingresos, y las contribuciones al Fondo mundial, ONUSIDA y UNITAID.  La «financiación de los Gobiernos donantes» hace referencia al desembolso, y a los pagos, realizados por los donantes.