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Fuente: https://www.aidspan.org/node/5339

Autor: Equipo deAidspan | 24 de junio de 2020

La integración de la perspectiva de género en las solicitudes de financiamiento aún resulta demasiado débil, lo que pone en peligro el impacto de las inversiones del Fondo Mundial

En la mayoría de los países receptores de financiamiento del Fondo Mundial el proceso de diálogo país y la preparación de solicitudes de financiamiento están en curso o ya han terminado. En este artículo se analiza si los debates a nivel país consideran o no la perspectiva de género y cómo dichas discusiones se traducen en necesidades y enfoques diferenciados en las solicitudes de financiamiento.

Dos tercios de las nuevas infecciones por VIH afectan a niñas y mujeres alrededor del mundo. Las prácticas perjudiciales en contra de las mujeres aumentan su nivel de exposición a la epidemia. Es imposible controlar la epidemia del sida si la tasa de nuevas infecciones sigue siendo alta. En Etiopía, Malaui, la República Unida de Tanzania, Zambia y Zimbabue hay entre cinco a seis niñas infectadas por cada niño infectado del grupo etario de 15 a 19 años. El papel de las personas jóvenes, especialmente de las niñas, es fundamental para superar la pandemia (fuente: ONUSIDA, 2019).

En lo que respecta a la malaria, las mujeres embarazadas son particularmente vulnerables. En 2018, 11 millones de mujeres embarazadas que vivían en 38 países africanos se infectaron de malaria. Esto equivale a casi un tercio de todos los embarazos en África (fuente: Fondo de Población de las Naciones Unidas, 2019). Sin embargo, ese mismo año, solo el 31 % de las mujeres embarazadas que vivían en zonas de riesgo recibieron las tres dosis del tratamiento preventivo contra la malaria que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS). La malaria en mujeres embarazadas puede conducir a partos prematuros y esos bebés también son más susceptibles a enfermedades infantiles. La OMS ha estimado que 872 000 niños de ese continente nacieron con peso insuficiente.

Principales causas de muerte de adolescentes y niñas en el mundo

Fuente: OMS (2015). Estrategia mundial para la salud de la mujer, el niño y el adolescente (2016-2030).

En vista de estas alarmantes cifras, resulta fácil entender la determinación del Fondo Mundial de que crear conciencia sobre cuestiones de género como una prioridad, como se refleja en la estrategia 2017-2022, que es uno de los pilares que promueve los derechos de género y los derechos humanos. Ahora bien, ¿qué es lo que realmente sucede?

Las herramientas de orientación

La Secretaría del Fondo Mundial cuenta con el Departamento de Comunidad, Derechos y Género, que ha desarrollado herramientas para orientar a los grupos de interés en la respuesta a las epidemias del VIH, la tuberculosis y la malaria. Este departamento emitió una nota resumen en octubre de 2019, titulada “Equidad de género”, que brinda orientación práctica para los países respecto a cómo aplicar un enfoque de equidad de género para maximizar el impacto de los programas. La nota incluye una lista de verificación desarrollada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para destacar asuntos importantes que deben abordarse en cada fase del diálogo país. La lista de cotejo está diseñada para asegurar que las actividades propuestas en los módulos aborden desigualdades de género de forma sistemática y para contribuir a la mejora del acceso a servicios de salud por parte de las mujeres. Desafortunadamente, este documento de 20 páginas no se ha difundido ampliamente y ni los MCP ni los actores involucrados en el proceso de preparación de las solicitudes de financiamiento lo han utilizado como “brújula”. Ninguno de los consultores entrevistados ni de los miembros de los MCP con los que conversamos había visto alguna vez el documento, que está disponible en el sitio web del PNUD y aparece mencionado en la nota resumen del Fondo Mundial sobre género. Las veces que lo han usado ha sido como herramienta retroactiva para verificar que se hayan seguido los pasos especificados, pero, cuando de temas de género se trata, es necesario anticiparlos en todos los niveles: planeamiento estratégico y capacitación de los miembros del MCP y de sus socios en la implementación de subvenciones. Sin esta integración, la lista de cotejo solo confirma la falta de inclusión de la perspectiva de género.

La representación de género no se ve reflejada en las solicitudes de financiamiento

En su informe del 9 de junio sobre las lecciones aprendidas a partir de las solicitudes presentadas en la primera ventana de marzo de 2020, el PRT nuevamente señaló que la mayoría de las solicitudes de financiamiento no incluyen la perspectiva de género. Los datos contextuales son escasos o no existentes en las solicitudes de financiamiento a pesar de los grandes esfuerzos que realizan los donantes (sobre todo ONUSIDA, Alto a la TB, la Alianza RBM y el Fondo Mundial) para recolectar y poner a disposición datos cuantitativos y cualitativos precisos sobre la igualdad de género y sobre la situación económica, social y política de las mujeres. Los diagnósticos de género están ahora disponibles en varios países, pero, lamentablemente, no se les entregan como fuentes claves a quienes escriben las notas conceptuales. El desconocimiento y la falta de concientización respecto a desigualdades de género ocasionan que el tema no se debata durante los diálogos país ni se traduzca en acciones concretas en las solicitudes de financiamiento.

Para integrar la perspectiva de género es necesario replantearnos cómo funciona la sociedad

Los temas de género, relacionados con el papel social que se les da a las mujeres y a las niñas, su acceso a recursos económicos y a servicios de salud, y sus oportunidades generalmente no se abordan en el sector salud. Esto se debe a que son asuntos complejos y multidimensionales que complican aún más la respuesta a las epidemias. Sí se producen debates sobre temas de género en los ministerios que promueven derechos de las mujeres, en talleres y conferencias para mujeres, en programas que buscan empoderar a las mujeres y niñas financiados por donantes –entre ellos, la Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad entre los Géneros y el Empoderamiento de la Mujer (ONU Mujeres), la GIZ (Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit en alemán) y la AFD (Agence Française de Développement en francés), otros organismos de ministerios de relaciones exteriores y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA)–, y en organizaciones de mujeres. No obstante, estos son otros ecosistemas, con actores que raramente participan en los debates de los MCP y en los diálogos país.

El Fondo Mundial observa que los criterios para la conformación de los MCP necesitan que exista una representación equilibrada tanto de hombres como de mujeres, pero puede verse que esa representación es simbólica.

Documentos del Fondo Mundial enfatizan la interconexión entre los roles de género y las epidemias, e instan a aquellos involucrados en la respuesta a ellas que consideren actividades que reduzcan la exposición de las mujeres a las epidemias, en particular al VIH y a la malaria. Sin embargo, no se trata de estudiar el lugar de las mujeres en la sociedad para verificar cómo las respuestas deben tomar en cuenta todas las barreras existentes y sus especificidades, sino de lograr que la perspectiva de género se convierta en un marco preestablecido para responder a las epidemias.

No tomar en cuenta temas de género conlleva a un pobre desempeño en el uso de las subvenciones: demasiados niños nacen de madres seropositivas y no se les hacen pruebas ni reciben tratamiento. Esto se relaciona en parte con el hecho de que las actividades para la prevención de la transmisión materno-infantil no están produciendo los resultados deseados en muchos países, pues son demasiadas las mujeres que no tienen acceso a pruebas ni a servicios de salud.

Para lograr un progreso real, se debe poner más atención a las razones por las que las mujeres embarazadas no buscan atención sanitaria y, en cambio, deciden dar a luz en sus casas, así como a qué debe hacerse para cambiar esta situación. ¿Qué puede convencer a las mujeres embarazadas a salir de sus casas y dejar a sus niños pequeños y sus actividades (como su trabajo en el campo o como vendedoras en mercados) para ir a un centro de salud? ¿Cómo se recibe y se trata a una mujer embarazada que acude a un centro de salud? ¿Qué factores sociales, económicos y culturales contribuyen a incrementar la cantidad de consultas de parte de mujeres embarazadas en función de su condición social, educación y estado civil? Estos temas pueden abordarse al integrar la gestión de epidemias con la salud materna o al desarrollar un enfoque de sistema de salud integral. Las adolescentes se infectan con el VIH de forma desproporcionada. Por ello, las campañas tradicionales que se basan en “charlas educativas” y acciones de comunicación masiva son claramente no muy efectivas.

Los puntos clave que no puede pasarse por alto incluyen la alfabetización y promover que las niñas sigan en las escuelas, satisfacer sus necesidades para evitar el sexo transaccional, la adquisición de condones (y el acceso al condón femenino) y negociar su uso. Asimismo, deberían considerar aspectos como el acceso a métodos anticonceptivos, las tradiciones maritales (pago de dotes, matrimonios infantiles y requisitos de virginidad), la tolerancia a la violencia sexual y la falta de medidas de prevención y de atención. Estos son algunos de los complejos temas que no pueden simplemente resumirse en actividades de capacitación sobre la transmisión del VIH.

Lograr cambios de comportamiento entre adolescentes y adultas jóvenes requiere que más actores se involucren en esta tarea y no solo las propias adolescentes y adultas jóvenes. La naturaleza transversal y multidimensional de los temas de género queda clara con los ejemplos antes mencionados.

Gracias a su enfoque de colaboración, el Fondo Mundial está bien posicionado para contribuir al diálogo.

Presupuestos incompletos y la necesidad de capacitar al personal del Fondo Mundial en temas de género

Esta falta de integración de la perspectiva de género también es visible en presupuestos no sensibles al género. Por ejemplo, debería presupuestarse una campaña para el uso del condón femenino y su difusión, sobre todo en las redes que facilitarán su adquisición por parte de niñas y mujeres. Sin embargo, estas campañas, por lo general, sólo incluyen los costos de adquirir y transportar condones a las oficinas de los implementadores.

Una estrategia proactiva para promover que las mujeres asistan a los centros de salud para pruebas del VIH y para la prevención de la malaria acelerarán la prevención de la transmisión materno-infantil o la prevención de la transmisión del VIH entre las adolescentes. Una estrategia de este tipo implica costos, más allá de los costos directos de toma de pruebas y de tratamientos, como el transporte de mujeres embarazadas, especialmente cuando viven en zonas alejadas de los centros de salud.

Para lograr tener presupuestos sensibles al género, los grupos de interés deben entender las barreras sociales y culturales, así como los diversos servicios que se necesitan para mujeres y niñas o que no se les ofrecen. Los grupos de interés también deberían identificar las estructuras que se necesitan para implementar estos servicios, posibles brechas y nuevos servicios que deberían introducirse y presupuestarse.

La mayoría de los actores involucrados en la preparación y gestión de las subvenciones deberían estar capacitados en la integración de la perspectiva de género. Los miembros de los MCP y de programas de VIH, TB y malaria deberían estar capacitados para asegurar que ellos toman en cuenta el género y que lo integran en las estrategias y planes operativos nacionales. Además, los equipos país del Fondo Mundial, socios implementadores y consultores involucrados en desarrollar solicitudes de financiamiento también deberían estar capacitados. Ese tipo de capacitación debería extenderse a los curanderos tradicionales y a las parteras. Por lo general, a ellos no se les toma en cuenta, pero son importantes porque tienen influencia sobre las mujeres y ellas los respetan.

Es necesario un enfoque diferente respecto a temas de género

Los formularios de propuestas del Fondo Mundial podrían revisarse tanto en forma como en fondo. Deberían incluir un análisis de género cuando los planes estratégicos se están desarrollando y posteriormente se presentan al inicio de la solicitud de financiamiento.

Los derechos humanos y los temas de género deberían presentarse por separado en las solicitudes de financiamiento. Esto es porque necesitan análisis complementarios pero diferentes. Sería importante que el formato de presupuesto incluya temas relacionados con los costos de asegurar que las mujeres y las niñas tengan acceso a servicios. Los receptores principales (RP) y los subreceptores (SR) deberían estar capacitados, pues tienen un papel crucial en la implementación de los programas y deberían estar sensibilizados respecto a la integración de la perspectiva de género.

Por último, la descompartimentalización es necesaria en todos los niveles para permitir la colaboración entre los actores apropiados. ONU Mujeres, actor clave en la promoción de temas de género, no está asociado con las acciones del Fondo Mundial y podría convertirse en un socio importante, al igual que UNICEF o UNFPA. El hecho de asociarse con organizaciones de la sociedad civil especializadas en género y salud no sólo debería darse en los países, sino que también debería incluirse en el enfoque de colaboración del Departamento de Comunidad, Derechos y Género. Dentro de los países, los ministerios de salud y los ministerios de la mujer necesitan coordinar con programas de VIH, malaria, TB y salud sexual y reproductiva de manera urgente para un aprendizaje mutuo, así como agrupar y optimizar el financiamiento para brindarles a las mujeres y a las niñas servicios adaptados a ellas.

En esta estrategia de igualdad de género, el Fondo Mundial reconoció su responsabilidad de promover programas de igualdad y de equilibro de género, y resaltó que “la fortaleza del Fondo Mundial es su habilidad para ser un catalizador que apoya los esfuerzos de los países para tomar en cuenta las dimensiones de género respecto a las tres epidemias en sus propuestas y en la posterior implementación de sus programas, y que, al mismo tiempo, reconoce la necesidad de una amplia red de socios que apoyen a los países en esa misma labor”. Es necesario que todo esto ocurra, y el momento adecuado es ahora.