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Los esfuerzos conjuntos tienen como objetivo acelerar la ampliación de los regímenes de tratamiento completamente orales recomendados por la OMS, una transición que se necesita con urgencia para ayudar a proteger la salud de las personas con tuberculosis resistente a los fármacos (TB-DR), quienes son particularmente vulnerables durante la pandemia de la COVID-19.
En 2020, la iniciativa tiene el objetivo de llegar al menos a 125,000 personas afectadas y podría ahorrar hasta US$16 millones de dólares a los Programas Nacionales de tuberculosis en países de ingreso medio y bajo.

Ginebra, Suiza. 6 de julio de 2020. – La Alianza Alto a la Tuberculosis y Johnson & Johnson – con el apoyo del Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria, y la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) – anunciaron hoy esfuerzos conjuntos para contribuir a que los países de ingreso medio y bajos puedan extender con rapidez el uso de tabletas de 100 mg de SIRTURO® (bedaquilina) en apoyo a las nuevas directrices de tratamiento de la Organización Mundial de la Salud (OMS), recientemente publicadas.

Con vigencia inmediata, Johnson & Johnson pondrá a disposición del Servicio Mundial de Fármacos (GDF, por sus siglas en inglés) de la Alianza Alto a la Tuberculosis la bedaquilina a un precio de US$340 dólares, por tratamiento de seis meses, para más de 135 países elegibles. Con el fin de ayudar a respaldar y agilizar la ampliación de los regímenes de tratamiento completamente orales, la compañía también proporcionará de manera gratuita un porcentaje creciente de productos, cuando se alcancen ciertos umbrales de volumen anuales: 10% por encima de 55,000 tratamientos, 20% por encima de 125,000 y 30% en más de 200,000.

Con el apoyo del Fondo Mundial y USAID, así como de los gobiernos y otros socios, la Alianza Alto a la Tuberculosis espera recibir en 2020 pedidos confirmados para al menos 125,000 personas con TB-DR y, por lo tanto, recibirá dos tratamientos gratuitos por cada 10 ordenados. Esto reduciría el precio neto efectivo de la bedaquilina en un 32%, en comparación con su precio original de US$400 dólares. Lo anterior, podría conllevar a un ahorro estimado, sólo durante el primer año, de hasta US$16 millones de dólares para los programas nacionales de TB, lo cual equivale a la cantidad necesaria para atender a 30,000 personas adicionales con regímenes de tratamiento TB-DR de corta duración.

«En un mundo lleno de noticias preocupantes, este nuevo acuerdo es un acontecimiento positivo, y nos ayudará a acercarnos al objetivo de la Reunión de Alto Nivel de las Naciones Unidas de atender a 1.5 millones de personas con TB-DR para 2022», señaló el MD Dr. Lucica Ditiu, Director Ejecutivo de la Alianza Alto a la Tuberculosis. «Aunque en estos días luchamos contra la nueva pandemia de la COVID-19, no podemos permitir que este nuevo virus detenga nuestros avances contra la tuberculosis, y es fundamental que el diagnóstico y el tratamiento de todas las formas de tuberculosis continúen siendo prioritarios».

Como el principal financiador de programas para la tuberculosis en países de ingreso medio y bajo, el Fondo Mundial está trabajando con aliados para ayudar a los países a alcanzar el objetivo de tratamiento en 125,000 TB- MDR para 2020.

«A medida que el mundo responde a la COVID-19, es fundamental que no sólo luchemos contra la nueva pandemia, sino que también actuemos decisivamente para mitigar el impacto en otras enfermedades, protegiendo los programas que salvan vidas y apuntalando los sistemas de salud sobrecargados», señaló Peter Sands, Director Ejecutivo del Fondo Mundial de lucha contra el SIDA, la tuberculosis y la malaria. «Este nuevo acuerdo ofrece una oportunidad para salvar más vidas a través de la ampliación del más efectivo tratamiento contra una enfermedad mortal y difícil de tratar».

Por su parte, USAID, el mayor financiador bilateral de esfuerzos contra la TB a nivel mundial, ha sido líder en asociarse con los países que tienen la tasa más alta de tuberculosis para la implementación exitosa de sus estrategias nacionales contra la TB durante más de 20 años. El Acelerador Global para Poner Fin a la TB de USAID está consolidando el compromiso y la capacidad de los países para alcanzar hacia 2022 las metas contra la tuberculosis definidas en la reunión de alto nivel de las Naciones Unidas. Este significativo aumento en la disponibilidad de bedaquilina permitirá a USAID apoyar a los países con altas tasas de TB para ampliar el acceso y mejorar la calidad de los servicios de diagnóstico, atención y tratamiento de TB-MDR a fin de salvar vidas.

La nueva guía de la OMS se ha vuelto aún más crucial durante la pandemia de la COVID-19, y la OMS aconseja a los países afectados por la TB que cambien urgentemente a un tratamiento completamente oral para permitir la atención domiciliaria y ayudar a proteger la seguridad de las personas que reciben tratamiento para la TB-DR. Históricamente, las personas con TB-DR tenían que tomar regímenes de tratamiento prolongados, algunos de los cuales tenían tasas de curación inadecuadas e incluían medicamentos inyectables con efectos secundarios significativos. En la crisis actual, los regímenes de tratamiento oral eliminan la necesidad de visitas frecuentes a la clínica para recibir medicamentos inyectables, lo que permite a las personas afectadas evitar la exposición innecesaria a la COVID-19.

«Permitir el acceso a tratamientos completamente orales asequibles y efectivos para personas con TB-MDR es un paso urgente e importante para terminar con la TB», dijo el Dr. Tereza Kasaeva, Directora del Programa Global de TB de la OMS. «La OMS recibe con beneplácito este nuevo acuerdo y hace un llamado a todos los países y socios para que se unan e implementen programas ambiciosos para evaluar y tratar a todas las personas con TB con resistencia a los fármacos, de acuerdo con las nuevas directrices de la OMS».

Las personas afectadas por la TB se encuentran entre las poblaciones más vulnerables a las medidas de mitigación de la pandemia COVID-19. Los confinamientos pueden resultar en la interrupción o ausencia de acceso al tratamiento, y la pandemia también ha traído nuevas formas de dificultades económicas, aislamiento, estigma y discriminación. Como tal, la pandemia de la COVID-19 ha demostrado ser un gran revés en el logro de los objetivos de la ONU para la TB, ya que ha disminuido drásticamente la detección de casos de TB, se está retrasando el inicio del tratamiento, y se ha incrementado el riesgo de interrupción del tratamiento y el posible aumento de personas con TB resistente a los fármacos.

«No obstante que el mundo libra una batalla sin precedentes contra un nuevo enemigo – la COVID-19-, debemos continuar protegiendo a las personas vulnerables de todo el mundo que sufren otros problemas de salud, como la TB-DR», dijo el MD Dr. Paul Stoffels, Vicepresidente del Comité Ejecutivo y Director Científico de Johnson & Johnson. “A medida que nos esforzamos para que las personas con TB reciban un tratamiento seguro en el hogar, siempre que sea posible, durante este momento desafiante de confinamiento global y distanciamiento social, nuestros esfuerzos conjuntos ayudarán a que los países hagan la transición a regímenes de tratamiento más simples y completamente orales y logren ese objetivo lo más rápido posible.»

Un reciente estudio de modelación publicado por la Alianza Alto a la Tuberculosis en colaboración con el Imperial College, Avenir Health y la Universidad Johns Hopkins muestra una gama de impactos adversos en el diagnóstico de TB, el tratamiento, y las tasas de mortalidad debido a los confinamientos nacionales y las medidas de restablecimiento gradual necesarias para contener la pandemia de la COVID-19. El estudio reporta un potencial de 6.3 millones de casos adicionales de tuberculosis entre 2020 y 2025, y de 1.4 millones de muertes adicionales por tuberculosis en este mismo período

Para mayor información en inglés: http://www.stoptb.org/news/stories/2020/ns20_024.html